Recuperando el blog
Hace un rato me puse a pensar que estaría bueno hacerme un blog para compartir videos que me gustan o me generan preguntas o me inquietan, para publicar comentarios, textos, archivos, etc y discutirlos.
Entrando a blogger, me di cuenta que tenía este blog de un solo post de abril de 2009, así que lo recupero, porque el título, aunque poco "impactante", sigue reflejando una actitud que busco encontrar permanentemente en mi, y contagiar a otrxs.
Ahora voy a dejar un fragmento que quería compartir, de István Mészáros en "Más allá del Capital - Hacia una teoría de la transición":
Capítulo 4: Causalidad, Tiempo y Formas de Mediación
4.1 Causalidad y tiempo bajo la "causa sui" del capital
4.1.2
(...)
Similarmente –si bien en un escenario algo más sorprendente– el orden posrevolucionario de tipo soviético, que opera dentro de los parámetros estructurales del sistema del capital, no hace ningún intento por alterar de manera fundamental la estructura de mando jerárquica de la dominación sobre el trabajo heredada. En lugar de aventurarse en el difícil camino de instituir un proceso socialista del trabajo –dentro del marco de una temporalidad abierta que conecte al presente con un futuro genuinamente en despliegue– creando las condiciones para una autogestión significativa, responde a la grave crisis de la primera guerra mundial y sus dolorosas consecuencias cambiando solamente el personal de mando, y aun eso en modo alguno consistentemente. Antes bien, cambia el derecho legal hereditario –los derechos de propiedad automáticos– del personal mandante, pero deja al nuevo tipo de personificaciones del capital en el control autoritario del proceso del trabajo jerárquico heredado. Al hacerlo así, sin embargo, quedan con vida algunas determinaciones fundamentales del viejo control metabólico social, de las cuales en su debido momento puede originarse también la demanda de la restauración del derecho legal a la propiedad privada, como de hecho lo hizo bajo la forma de la perestroika de Gorbachov (como otro ejemplo del total mal empleo de la noción de “reestructuración”). Por consiguiente, no resulta para nada accidental ni sorprendente que la cruzado más vocinglera de la privatización, la Primera Ministra Margaret Thatcher, y el político soviético Mikhail Gorbachov, quien proclamaba la “completa igualdad de todos los tipos de propiedad” –es decir, en lenguaje llano, la restauración de la propiedad privada capitalista sancionada por el partido– se hayan abrazado tan rápida y entusiastamente como amigos del alma. Tales desarrollos no son solamente posibles sino casi inevitables en tanto prevalezca la paralizante temporalidad restauradora del capital y el pasado –con su letal inercia– continúe dominando al presente, destruyendo las posibilidades de un orden futuro cualitativamente diferente.
(...)
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