El dolor es la sal que le da gustito a la vida
Eduardo Galeano dejó de respirar, su cuerpo, sus pulmones. Escribía en "El libro de los abrazos": A veces me reconozco en los demás. Me reconozco en los que quedarán, en los amigos abrigos, locos lindos de la justicia y bichos voladores de la belleza y demás vagos y mal entretenidos que andan por ahí y por ahí seguirán, como seguirán las estrellas de la noche y las olas de la mar. Entonces, cuando me reconozco en ellos, yo soy aire aprendiendo a saberme continuado en el viento. Soy aire aprendiendo a saberme continuado en el viento. Fenómeno extraño la forma en que su muerte comenzó a entusiasmar a tod@s y cada un@ a escribirle, a dedicarle palabras, a esforzar la creatividad al máximo en honor y gloria a este enorme escritor, enorme porque su esfuerzo mayor fue lograr la sencillez sin perder el contenido. Recuerdo que comentaba que no le habían dado un premio de historia por "Las Venas Abiertas de América Latina" porque el libro no era aburrido, y él celebra...