Acerca del nombre del blog
La urgente necesidad constante de conocer...
la urgente necesidad de conocer...
la necesidad constante de conocer...
la urgente necesidad constante...
la urgente necesidad constante de conocer...
Complicado el nombre del blog, pero creo que aún sigue siendo acertado. Conocer, aprender, crear conocimiento es hoy una necesidad, creo que para mi, pero también para todxs nosotrxs. El conocimiento es un producto de un hacer constante, de una práctica que tiene, necesariamente, que estar acompañada de pensamiento.
Claro que hay práctica sin pensamiento, y es la causa de cometer dos veces el mismo error, la práctica sin pensamiento es, de cualquier manera, actuar mecánicamente, impulsivamente, improvisadamente, con la inercia de lo que alguna vez se pensó (ya sea por unx mismx o por otrxs). Porque hacer y pensar, práctica y teoría, práctica y pensamiento, son inseparables, sólo a los fines analíticos/descriptivos es posible (y muy dificultosamente).
Sin nuestro propio pensamiento (y cuando digo nuestro, es tanto individual como colectivo, en otra ocasión escribiré sobre eso), las prácticas nuestras son prácticas con teorías ajenas. Un docente mío no se cansaba de repetir "toda estrategia de intervención es una teoría de la acción en acción"... y ahí esa teoría de la acción puede ser nuestra, o, si no reflexionamos sobre ella, ajena y por tanto nuestra acción no es genuinamente "nuestra".
Si bien se trata de reflexiones sueltas y desordenadas, quisiera contar algunas certezas que tengo sobre estos temas (la sentencia de que no hay más certezas es real, pero sin certezas, al menos parciales, es difícil moverse, más aún pensar):
Sin pensamiento no hay transformación posible
La tesis de Marx de que "las ideas dominantes son las ideas de las clases dominantes" provoca algunas complicaciones a la hora de pensar la transformación, puesto que, por ejemplo, emergen preguntas como: (1) si las ideas dominantes son las de las clases dominantes, ¿tenemos que destruir la clase dominante para que nuestras ideas siquiera surjan?, ó (2) ¿tenemos que construir nuestras ideas previa intención de combatir la existencia de una clase dominante que impone sus ideas?, también nos podemos preguntar (3) si la concreción de la construcción de un poder popular genuino nos brindará de por sí un pensamiento nuevo, ideas nuevas, o hay que crearlas (brindar y crear se tornan opuestos acá, puesto que las ideas socialistas serían paridas por condiciones objetivas nuevas, o creadas por pensamientos colectivos en un delicado arte de transición hacia nuevas sociedades "entre lo nuevo que no termina de nacer y lo viejo que no termina de morir", al decir de Gramsci). Estas preguntas las pienso dejar abiertas (estas son difíciles de cerrar), porque la salida intermedia, "constructivista" es demasiado fácil. Aportaría, por ejemplo, los momentos en que Engels, consultado por cómo sería una nueva familia fuera del modo de producción capitalista, afirmaba que eso no era posible pensarlo, puesto que sólo las personas viviendo en otro modo de producción pueden hacerlo. Sin embargo, en numerosas ocasiones las posiciones de Engels y Marx son la de crear un nuevo pensamiento en el mismo proceso de construcción del socialismo hacia el comunismo.
Sobre este subtítulo, mi certeza es: El pensamiento debe ser simultáneo a los procesos de transformación, pero debe tener prioridad la reflexión sobre las prácticas y la práctica de la reflexión (parece juego de palabras bourdiano) porque en cualquier intento de transformación, un error desvía mucho el camino, y, si bien es común el "de los errores se aprende", me parece oportuno retrucar con "inventamos o erramos", es decir, crear un propio pensamiento creativo sobre las prácticas para evitar caer en errores y no alcanzar nunca a comprender por qué caímos en esos errores, puesto que eran prácticas sin nuestro propio pensamiento.
Sólo se aprende de los errores si son acompañados por la práctica de la reflexión
Sobre la idea: "de los errores se aprende", quisiera colocar el condicionante de la necesidad de evaluar, reflexionar y repensar lo hecho y lo por hacer, no solo para evitar hacer lo mismo, sino para comprender el por qué del error.
La práctica de la reflexión es, sin más, la necesidad de conocer, la apuesta por la intriga y la curiosidad de todxs nosotrxs, buscando todo aquello que nos permita hacer de la práctica de la reflexión un ejercicio constante y permanente de duda, y de búsqueda de todo lo necesario para comenzar a dar una respuesta genuinamente propia a esa duda.
La Búsqueda de una respuesta propia a nuestras dudas
En esto último quisiera remarcar que se trata de una opción filosófica en lo metodológico, a los fines de recrear una visión del mundo propia (es re-crear porque nos movemos por la visión del mundo dominante que constantemente se nos quiere imponer y nos condiciona). Resulta necesario entonces admitir la complejidad de lo real, lo relacional de lo real (es decir, sólo es posible comprender cada situación en función de las relaciones macroestructurales y micro que se establecen alrededor) y que no podemos hacer uso del falso derecho a la ignorancia, aclarando que también ignoramos cuando cedemos a respuestas a nuestras dudas, respuestas que no comprendemos pero aceptamos acríticamente.
Es, entonces, una necesidad constante la de conocer, y es urgente que empecemos a ejercer nuestro derecho a la reflexión y la acción práctica-teórica.
Cierro con un fragmento de Miguel Hernández, que quizás poco tiene que ver con lo que venimos comentando, pero quería compartirlo.
la urgente necesidad de conocer...
la necesidad constante de conocer...
la urgente necesidad constante...
la urgente necesidad constante de conocer...
Complicado el nombre del blog, pero creo que aún sigue siendo acertado. Conocer, aprender, crear conocimiento es hoy una necesidad, creo que para mi, pero también para todxs nosotrxs. El conocimiento es un producto de un hacer constante, de una práctica que tiene, necesariamente, que estar acompañada de pensamiento.
Claro que hay práctica sin pensamiento, y es la causa de cometer dos veces el mismo error, la práctica sin pensamiento es, de cualquier manera, actuar mecánicamente, impulsivamente, improvisadamente, con la inercia de lo que alguna vez se pensó (ya sea por unx mismx o por otrxs). Porque hacer y pensar, práctica y teoría, práctica y pensamiento, son inseparables, sólo a los fines analíticos/descriptivos es posible (y muy dificultosamente).
Sin nuestro propio pensamiento (y cuando digo nuestro, es tanto individual como colectivo, en otra ocasión escribiré sobre eso), las prácticas nuestras son prácticas con teorías ajenas. Un docente mío no se cansaba de repetir "toda estrategia de intervención es una teoría de la acción en acción"... y ahí esa teoría de la acción puede ser nuestra, o, si no reflexionamos sobre ella, ajena y por tanto nuestra acción no es genuinamente "nuestra".
Si bien se trata de reflexiones sueltas y desordenadas, quisiera contar algunas certezas que tengo sobre estos temas (la sentencia de que no hay más certezas es real, pero sin certezas, al menos parciales, es difícil moverse, más aún pensar):
Sin pensamiento no hay transformación posible
La tesis de Marx de que "las ideas dominantes son las ideas de las clases dominantes" provoca algunas complicaciones a la hora de pensar la transformación, puesto que, por ejemplo, emergen preguntas como: (1) si las ideas dominantes son las de las clases dominantes, ¿tenemos que destruir la clase dominante para que nuestras ideas siquiera surjan?, ó (2) ¿tenemos que construir nuestras ideas previa intención de combatir la existencia de una clase dominante que impone sus ideas?, también nos podemos preguntar (3) si la concreción de la construcción de un poder popular genuino nos brindará de por sí un pensamiento nuevo, ideas nuevas, o hay que crearlas (brindar y crear se tornan opuestos acá, puesto que las ideas socialistas serían paridas por condiciones objetivas nuevas, o creadas por pensamientos colectivos en un delicado arte de transición hacia nuevas sociedades "entre lo nuevo que no termina de nacer y lo viejo que no termina de morir", al decir de Gramsci). Estas preguntas las pienso dejar abiertas (estas son difíciles de cerrar), porque la salida intermedia, "constructivista" es demasiado fácil. Aportaría, por ejemplo, los momentos en que Engels, consultado por cómo sería una nueva familia fuera del modo de producción capitalista, afirmaba que eso no era posible pensarlo, puesto que sólo las personas viviendo en otro modo de producción pueden hacerlo. Sin embargo, en numerosas ocasiones las posiciones de Engels y Marx son la de crear un nuevo pensamiento en el mismo proceso de construcción del socialismo hacia el comunismo.
Sobre este subtítulo, mi certeza es: El pensamiento debe ser simultáneo a los procesos de transformación, pero debe tener prioridad la reflexión sobre las prácticas y la práctica de la reflexión (parece juego de palabras bourdiano) porque en cualquier intento de transformación, un error desvía mucho el camino, y, si bien es común el "de los errores se aprende", me parece oportuno retrucar con "inventamos o erramos", es decir, crear un propio pensamiento creativo sobre las prácticas para evitar caer en errores y no alcanzar nunca a comprender por qué caímos en esos errores, puesto que eran prácticas sin nuestro propio pensamiento.
Sólo se aprende de los errores si son acompañados por la práctica de la reflexión
Sobre la idea: "de los errores se aprende", quisiera colocar el condicionante de la necesidad de evaluar, reflexionar y repensar lo hecho y lo por hacer, no solo para evitar hacer lo mismo, sino para comprender el por qué del error.
La práctica de la reflexión es, sin más, la necesidad de conocer, la apuesta por la intriga y la curiosidad de todxs nosotrxs, buscando todo aquello que nos permita hacer de la práctica de la reflexión un ejercicio constante y permanente de duda, y de búsqueda de todo lo necesario para comenzar a dar una respuesta genuinamente propia a esa duda.
La Búsqueda de una respuesta propia a nuestras dudas
En esto último quisiera remarcar que se trata de una opción filosófica en lo metodológico, a los fines de recrear una visión del mundo propia (es re-crear porque nos movemos por la visión del mundo dominante que constantemente se nos quiere imponer y nos condiciona). Resulta necesario entonces admitir la complejidad de lo real, lo relacional de lo real (es decir, sólo es posible comprender cada situación en función de las relaciones macroestructurales y micro que se establecen alrededor) y que no podemos hacer uso del falso derecho a la ignorancia, aclarando que también ignoramos cuando cedemos a respuestas a nuestras dudas, respuestas que no comprendemos pero aceptamos acríticamente.
Es, entonces, una necesidad constante la de conocer, y es urgente que empecemos a ejercer nuestro derecho a la reflexión y la acción práctica-teórica.
Cierro con un fragmento de Miguel Hernández, que quizás poco tiene que ver con lo que venimos comentando, pero quería compartirlo.
Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua de lodo.
y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.
Miguel Hernández
Me detengo un cachito sobre la idea de "de los errores se aprende", y comprendo tu punto, solo quería destacar que casi no hay otro camino que el error. Vamos de error en error hasta que de tanto en tanto hay algún acierto. Digo, casi ninguna practica es totalmente acertada, siempre es posible mejorarla, adaptarla, apropiarla, etc.
ResponderEliminarNo se si llamar a eso error, o no-completo-acierto, pero si creo que se edifica sobre errores y aciertos parciales, sobre la reflexión que permite ir de uno al siguiente y en ese camino aprendiendo mientras que parcialmente modificando las practicas y a nosotros mismos.