repensando los partidos políticos
Fragmento de Enrique Dussel en "20 tesis de política" sobre qué deben ser los partidos políticos...
Creo que la posición que planteamos quienes nos ubicamos en la izquierda independiente, cuando nos decimos apartidarios es porque hoy no encontramos estos partidos por ningún lado, incluso debemos ir pensando en crearlos así como están descritos acá...
"Organización de los partidos políticos progresistas
Los partidos políticos progresistas, críticos, liberadores deben ser como el "árbol maya", que hunde sus raíces en la terra mater (el pueblo), eleva su tronco sobre la superficie terrestre (la Sociedad Civil) y despliega su follaje y frutos en el cielo (en la Sociedad Política, el Estado en sentido restringido). El partido es por ello el lugar donde el representante puede regenerar su delegación del poder construido desde abajo. El miembro-base del partido debe poder interpelar, increpar, criticar, al correligionario representante cuando traiciona los principios o no cumple las promesas. Es donde se discute y produce la teoría política del partido, se bosquejan las utopías, se formulan los proyectos concretos, la estrategia para alcanzar los fines propuestos y los demás niveles de la praxis de liberación. Es donde se deciden democráticamente los candidatos a elecciones populares. Es donde se forma la opinión decantada, discutida, fundamentada de un tipo de sociedad, un modelo concreto teniendo en cuenta el desarrollo histórico del presente político, geopolítico, nacional, mundial.
Por desgracia, los partidos políticos en América Latina, desde la instalación de las democracias de transición desde 1983, fetichizan a la "clase política", la que ejerce monopólicamente el poder. Es necesario transformarla profundamente. Frecuentemente, estos partidos son sólo maquinarias electorales, que como fósiles prediluvianos se ponen en funcionamiento cuando se divisa en el horizonte alguna elección de funcionarios pagados. La tentación del sueldo, el regodeo del ejercicio fetichizado del poder, lanza a los grupos, sectores o movimientos internos a la repartija proporcional (en proporción a su corrupción, claro está), al arrebatarse candidaturas posibles ante la escandalizada y pública presencia del pueblo, al que dicen querer representar y servir. El partido maquinaria electoral está podrido; es inútil para la crítica, la transformación o la liberación de los movimientos populares, para el pueblo de oprimidos y excluidos. ¡Es un escándalo! Democratizar un partido impidiendo las prebendas que tiene como destino a la "clase política" monopólica es universalizar sus cuadros, disolver sus divisiones internas, y permitir movimientos de opinión en la discusión de la teoría, proyectos, propuestas concretas (pero no sólo ni principalmente en la elección de candidatos). Quizá una Juventud del Partido, no convocada por las agrupaciones internas, sino por el partido como un todo, pueda, en el mediano plazo, dar un espíritu de cuerpo a los partidos frutos de alianzas particularistas, personalistas, caciquiles, corporativas, y no de idearios con contenidos sostenibles ante el pueblo, en especial entre los pobres. La corrupción de los partidos es fruto de una pérdida de claridad ideológica del paradigma por el que se lucha, inexistencia de proyectos investigados y discutidos, falta de coherencia ética en sus cuadros.
Es necesario regenerar los partidos a partir de una disciplina subjetiva y objetivo-doctrinaria, gracias a la cual la conducta diaria del político sea vivida en coherencia con los principios, con la responsabilidad compartida en beneficio de los explotados, de los pobres, para crear las condiciones de respeto a la simetría en la participación democrática, con el compromiso del que se "arremanga la camisa", se saca los zapatos, y entra a ensuciarse, a ampollar sus manos... junto al pueblo. ¡Es necesario una nueva generación de políticos, jóvenes quizá, que asuman con entusiasmo el noble oficio de la política!."
Creo que la posición que planteamos quienes nos ubicamos en la izquierda independiente, cuando nos decimos apartidarios es porque hoy no encontramos estos partidos por ningún lado, incluso debemos ir pensando en crearlos así como están descritos acá...
"Organización de los partidos políticos progresistas
Los partidos políticos progresistas, críticos, liberadores deben ser como el "árbol maya", que hunde sus raíces en la terra mater (el pueblo), eleva su tronco sobre la superficie terrestre (la Sociedad Civil) y despliega su follaje y frutos en el cielo (en la Sociedad Política, el Estado en sentido restringido). El partido es por ello el lugar donde el representante puede regenerar su delegación del poder construido desde abajo. El miembro-base del partido debe poder interpelar, increpar, criticar, al correligionario representante cuando traiciona los principios o no cumple las promesas. Es donde se discute y produce la teoría política del partido, se bosquejan las utopías, se formulan los proyectos concretos, la estrategia para alcanzar los fines propuestos y los demás niveles de la praxis de liberación. Es donde se deciden democráticamente los candidatos a elecciones populares. Es donde se forma la opinión decantada, discutida, fundamentada de un tipo de sociedad, un modelo concreto teniendo en cuenta el desarrollo histórico del presente político, geopolítico, nacional, mundial.
Por desgracia, los partidos políticos en América Latina, desde la instalación de las democracias de transición desde 1983, fetichizan a la "clase política", la que ejerce monopólicamente el poder. Es necesario transformarla profundamente. Frecuentemente, estos partidos son sólo maquinarias electorales, que como fósiles prediluvianos se ponen en funcionamiento cuando se divisa en el horizonte alguna elección de funcionarios pagados. La tentación del sueldo, el regodeo del ejercicio fetichizado del poder, lanza a los grupos, sectores o movimientos internos a la repartija proporcional (en proporción a su corrupción, claro está), al arrebatarse candidaturas posibles ante la escandalizada y pública presencia del pueblo, al que dicen querer representar y servir. El partido maquinaria electoral está podrido; es inútil para la crítica, la transformación o la liberación de los movimientos populares, para el pueblo de oprimidos y excluidos. ¡Es un escándalo! Democratizar un partido impidiendo las prebendas que tiene como destino a la "clase política" monopólica es universalizar sus cuadros, disolver sus divisiones internas, y permitir movimientos de opinión en la discusión de la teoría, proyectos, propuestas concretas (pero no sólo ni principalmente en la elección de candidatos). Quizá una Juventud del Partido, no convocada por las agrupaciones internas, sino por el partido como un todo, pueda, en el mediano plazo, dar un espíritu de cuerpo a los partidos frutos de alianzas particularistas, personalistas, caciquiles, corporativas, y no de idearios con contenidos sostenibles ante el pueblo, en especial entre los pobres. La corrupción de los partidos es fruto de una pérdida de claridad ideológica del paradigma por el que se lucha, inexistencia de proyectos investigados y discutidos, falta de coherencia ética en sus cuadros.
Es necesario regenerar los partidos a partir de una disciplina subjetiva y objetivo-doctrinaria, gracias a la cual la conducta diaria del político sea vivida en coherencia con los principios, con la responsabilidad compartida en beneficio de los explotados, de los pobres, para crear las condiciones de respeto a la simetría en la participación democrática, con el compromiso del que se "arremanga la camisa", se saca los zapatos, y entra a ensuciarse, a ampollar sus manos... junto al pueblo. ¡Es necesario una nueva generación de políticos, jóvenes quizá, que asuman con entusiasmo el noble oficio de la política!."
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