De la resignación, un culto
No hagamos de la resignación un culto. Cuántas veces se ha condenado espontáneamente la apenas atrevida posibilidad de otro "estado de cosas". En España alguien habló de la resignación como política de Estado, refiriéndose a los crímenes impunes de 40 años de dictadura, impunidad que suma otros 40 años en democracia. La resignación a lo existe se opone a cualquier análisis crítico. Y es que la espiritualidad crítica, la fe crítica, el deseo crítico, la crítica esperanza nos dice que "lo que existe no agota las posibilidades de lo real"... lo que existe... no agota las posibilidades... de lo real. Lo real puede ser distinto a lo que existe... la esfera de lo que existe está dentro de una esfera mayor que es lo real. Lo digo en muchas formas posibles porque me resulta fundamental que de alguna forma penetre en nuestras cabezas la idea de que se puede ser crítico si se entiende que lo que existe no fue siempre así y no tiene necesariamente que seguir siendo así.
Veo procesos en amigos, compañeras, conocid@s en los que esa resignación va reduciendo la porción de la esfera de lo real que queda por fuera de lo existente. Se lo va comiendo y va germinando una maleza que nos "madura" sin expectativas de frutos dulces, sin sueños de que mane leche y miel.
El liberalismo, dice Wallerstein, surgió prometiendo libertad, igualdad, paz, felicidad... promesas difíciles de cumplir viendo cuál era la propuesta económica y política, pero promesas al fin... de un mejor estar, de un mejor vivir y de la posibilidad de ascender y desarrollarse. El neoliberalismo fue capaz de ganar millones de adeptos prometiendo que cada vez habría más pobres, que cada vez sería más desigual la tierra, que vendrían más guerras, que habría más hambre y más desempleo y más brechas imposibles de superar y más rupturas, pero que cualquier otra alternativa sólo aceleraba ese proceso. Aquí el TINA (There Is No Alternative: No hay alternativa) de Margaret Thatcher. "Pero estamos perdiendo empleo y cae el salario real": TINA. "Pero hay gente que está perdiendo el acceso a la salud por no tener empleo": TINA. "Esto contamina nuestro ambiente y nos estamos enfermando": TINA.
Esta es la derrota fundamental que tenemos que empezar a reconocer. Nos ganó varias batallas una utopía negativa, donde se supone que teníamos que competir por ser de los poquitos selectos que quedaban arriba contra las grandes mayorías... y esa competencia estadísticamente nos podía dejar en lo más bajo y pasando hambre, pero era el juego y eran las reglas y no podía pensarse de otra manera. Esta situación persiste. Persiste porque seguimos eligiendo carreras según la posibilidad de adquirir un empleo rápido y bien remunerado. Persiste porque pensamos nuestras decisiones y aventuras en términos de inversión y "apuesta". Persiste porque soñamos con una estabilidad y una seguridad laboral, porque, como en el juego de la oca, un error te puede devolver a la primer casilla.
Esa persistencia es visible, y puede encontrarse en nuevos discursos que hace tiempo sonaban horribles y ahora resulta que son lo que debe esperarse: ATRAER INVERSIONES. La consigna fundamental. Hacerse atractivo para los inversores. Soñar con que alguna transnacional aventurera elija Argentina para invertir, y ese sueño lo vamos intentando realizar abriendoles el camino, dándoles concesiones, beneficios extras, exenciones impositivas.
Esta tensión que no tiene solución lógica entre resignación y esperanza.
Esta tensión que no tiene solución lógica entre cinismo y coherencia.
Estas tensiones nos hacen elegir resultados entre: un esperanzado coherente, un esperanzado cínico, un resignado coherente o un resignado cínico. Opciones nunca estancas, nunca definitivas. Uno va eligiendo moverse entre ellas conforma va viendo la situación. Con la metáfora de la pared y la grieta, uno ve que hay mucha pared, pero ve moverse la grieta que puede voltear la pared. El foco que uno vaya eligiendo cada día es el que mostrará con nitidez lo que uno quiera hallar.
Tampoco tiene solución lógica, sino sólo pragmática, la decisión acerca del tamaño de la esfera de lo real y el terreno que ocupe lo existente en esa esfera. ¿Cuánto más distinta puede ser nuestra realidad?¿Cuánto más distinto puede llegar a pensarse este mundo sin caer en el delirio de la imaginación ni en el realismo de la "cruda realidad"?
Siento que en sociología parte de estas tensiones está en una opción entre Boaventura de Sousa Santos ó Pierre Bourdieu, entre la importancia que debemos darle a las ausencias y emergencias: ¿mucho? ¿apenas algo?
Yo he optado por pensar que el pensamiento crítico no es sólo "lo existente no agota las posibilidades de lo real", sino que también ser crítico es entender que somos mortales, como somos mortales somos imperfectos, como somos imperfectos, toda forma de organización que nos demos será imperfecta, como toda organización que nos demos será imperfecta, habrá víctimas por fuera o por debajo de esa organización que nos demos. Es una opción a tomar: con las víctimas esas para pensar una nueva organización que las incluya, y, una vez esas víctimas dejan de serlo, salir a la búsqueda de nuevas víctimas, como el bombero que ante el incendio vuelve para sacar más personas.
El problema es que se ve mucha pared hoy en día, y pocas grietas. Sin embargo, la opción por las víctimas tiene que hacernos destruir esa resignación, porque si no luchamos, ya perdimos la batalla.
Veo procesos en amigos, compañeras, conocid@s en los que esa resignación va reduciendo la porción de la esfera de lo real que queda por fuera de lo existente. Se lo va comiendo y va germinando una maleza que nos "madura" sin expectativas de frutos dulces, sin sueños de que mane leche y miel.
El liberalismo, dice Wallerstein, surgió prometiendo libertad, igualdad, paz, felicidad... promesas difíciles de cumplir viendo cuál era la propuesta económica y política, pero promesas al fin... de un mejor estar, de un mejor vivir y de la posibilidad de ascender y desarrollarse. El neoliberalismo fue capaz de ganar millones de adeptos prometiendo que cada vez habría más pobres, que cada vez sería más desigual la tierra, que vendrían más guerras, que habría más hambre y más desempleo y más brechas imposibles de superar y más rupturas, pero que cualquier otra alternativa sólo aceleraba ese proceso. Aquí el TINA (There Is No Alternative: No hay alternativa) de Margaret Thatcher. "Pero estamos perdiendo empleo y cae el salario real": TINA. "Pero hay gente que está perdiendo el acceso a la salud por no tener empleo": TINA. "Esto contamina nuestro ambiente y nos estamos enfermando": TINA.
Esta es la derrota fundamental que tenemos que empezar a reconocer. Nos ganó varias batallas una utopía negativa, donde se supone que teníamos que competir por ser de los poquitos selectos que quedaban arriba contra las grandes mayorías... y esa competencia estadísticamente nos podía dejar en lo más bajo y pasando hambre, pero era el juego y eran las reglas y no podía pensarse de otra manera. Esta situación persiste. Persiste porque seguimos eligiendo carreras según la posibilidad de adquirir un empleo rápido y bien remunerado. Persiste porque pensamos nuestras decisiones y aventuras en términos de inversión y "apuesta". Persiste porque soñamos con una estabilidad y una seguridad laboral, porque, como en el juego de la oca, un error te puede devolver a la primer casilla.
Esa persistencia es visible, y puede encontrarse en nuevos discursos que hace tiempo sonaban horribles y ahora resulta que son lo que debe esperarse: ATRAER INVERSIONES. La consigna fundamental. Hacerse atractivo para los inversores. Soñar con que alguna transnacional aventurera elija Argentina para invertir, y ese sueño lo vamos intentando realizar abriendoles el camino, dándoles concesiones, beneficios extras, exenciones impositivas.
Esta tensión que no tiene solución lógica entre resignación y esperanza.
Esta tensión que no tiene solución lógica entre cinismo y coherencia.
Estas tensiones nos hacen elegir resultados entre: un esperanzado coherente, un esperanzado cínico, un resignado coherente o un resignado cínico. Opciones nunca estancas, nunca definitivas. Uno va eligiendo moverse entre ellas conforma va viendo la situación. Con la metáfora de la pared y la grieta, uno ve que hay mucha pared, pero ve moverse la grieta que puede voltear la pared. El foco que uno vaya eligiendo cada día es el que mostrará con nitidez lo que uno quiera hallar.
Tampoco tiene solución lógica, sino sólo pragmática, la decisión acerca del tamaño de la esfera de lo real y el terreno que ocupe lo existente en esa esfera. ¿Cuánto más distinta puede ser nuestra realidad?¿Cuánto más distinto puede llegar a pensarse este mundo sin caer en el delirio de la imaginación ni en el realismo de la "cruda realidad"?
Siento que en sociología parte de estas tensiones está en una opción entre Boaventura de Sousa Santos ó Pierre Bourdieu, entre la importancia que debemos darle a las ausencias y emergencias: ¿mucho? ¿apenas algo?
Yo he optado por pensar que el pensamiento crítico no es sólo "lo existente no agota las posibilidades de lo real", sino que también ser crítico es entender que somos mortales, como somos mortales somos imperfectos, como somos imperfectos, toda forma de organización que nos demos será imperfecta, como toda organización que nos demos será imperfecta, habrá víctimas por fuera o por debajo de esa organización que nos demos. Es una opción a tomar: con las víctimas esas para pensar una nueva organización que las incluya, y, una vez esas víctimas dejan de serlo, salir a la búsqueda de nuevas víctimas, como el bombero que ante el incendio vuelve para sacar más personas.
El problema es que se ve mucha pared hoy en día, y pocas grietas. Sin embargo, la opción por las víctimas tiene que hacernos destruir esa resignación, porque si no luchamos, ya perdimos la batalla.
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