Tsipras, con Syriza, vuelve a ganar las elecciones griegas.

Opinión sobre las elecciones en Grecia

Saca, con el 90% de las mesas escrutadas, menos de un punto porcentual menos que en las elecciones en enero. Su rival, Nueva Democracia crece menos de medio punto porcentual. Las elecciones son prácticamente iguales a las de enero, Syriza pierde 4 diputados, Nueva Democracia pierde 1. Una sola diferencia, Syriza gana sin el bloque de diputados que se abrió formando Unidad Popular, que votó en contra de la negociación de Tsipras ante la Troika.

Nuevamente Tsipras puede formar gobierno si logra juntar 6 diputados al menos de otra fuerza política. En las de comienzos de año necesitó solo 2 (151 de 300).

Los griegos siguen confiando en Tsipras, aunque con un programa político sustancialmente diferente al que lo llevó a ganar en enero: ahora se parte de una derrota EN el gobierno de izquierda, antes era una derrota FUERA del gobierno por parte de partidos y gobiernos sometidos voluntaria y generosamente a la Troika (CE, FMI, BCE).

Hay un menor número de participación electoral, posiblemente atribuibles a la desafección y a los reiterados escenarios electorales.

¿Es Tsipras un traidor? Difícil la pregunta, difícil la respuesta. Sin lugar a dudas la historia no se explica por conspiraciones y traiciones personales e individuales (porque si se explicara por eso, ¿qué nos queda a los simples mortales que no estamos en titulares de diarios?), pero como ya alguien dijo: "no se explica por ellas, pero que las hay las hay". La variable geopolítica, esto es, ¿qué puede hacer un pequeño país en los movimientos del comercio y la política internacional?, es clave para entender el caso griego. Y la variable del esquema económico hegemónico en el continente europeo (fuertemente neoliberal) también termina por mostrar que Grecia fue derrotada en la negociación, que Tsipras perdió una batalla, pero tomó la decisión democrática de decir: "yo gané en enero con este programa electoral... ahora bien, ya no puedo cumplirlo. Por eso renuncio y me presento con otro programa electoral, partiendo de esta derrota". Es democrática aunque podamos decir: "la verdad no la peleó tanto como nos gustaría... pareciera que se entregó". También lo dijimos de los jugadores de la Selección de fútbol en las finales que disputamos antes de ayer y ayer.

En política se gana y se pierde, se puede hacer más, o menos, pero creo que nos hubiera gustado que aquellos gobiernos que asumían con un programa electoral y a los 6 meses de no poder cumplirlo, hubieran dicho: "renuncio, no puedo cumplir el contrato con el que me pusieron en este lugar, así que renuncio y me vuelvo a presentar con otro que creo poder llevar a cabo, como creí poder llevar a cabo aquel, queda en sus manos". El salariazo, la revolución productiva, y tantos otros ejemplos.

Tsipras vuelve a ser el primer ministro griego, caído y levantado luego de la derrota contra la Troika y contra la estafa de la crisis de la deuda. Veremos si llega a la final y si vence, de cualquier manera quiero celebrar la forma en que llegó al gobierno Syriza en enero y ahora en septiembre: "si quieren que nosotros hagamos lo que el PASOK y ND no hicieron, no nos voten... si votan Syriza votan un compromiso de sostener en la calle y en la organización las medidas que tomemos". Creo que eso persiste en Syriza y allí hay un germen de voluntad de transformación, donde Tsipras puede incluso convertirse en un obstáculo, pero venció Syriza.




Por fuera de la nota, quiero mencionar que gracias a Aventura Semanal, el programa de radio que llevamos a cabo con compañeras y compañeros entrañables, pude pensar y reflexionar sobre la situación griega. También agradecer a Pablo Wehbe que nos aportó sus perspectivas al respecto.

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